domingo, febrero 12, 2006

Despertares


Cada vez que veo esa maravillosa película protagonizada por Robert de Niro (uno de mis actores favoritos de todos los tiempos) y Robin Williams, no puedo evitar que mi corazón lata con rapidez y las lágrimas afloren espontáneamente.
Despertares es una de las películas más bellas que han sido filmadas. En mi perfil está señalado que mi largometraje favorito es "somewhere in time", pero creo que perfectamente podría agregar éste del que les hablo ahora.
Despertares representa para mí mucho más de lo que pude ver en el film. Metafóricamente hablando, me hace pensar en todos esos períodos de la vida en los que hemos estado un poco o absolutamente ausentes del verdadero sentido de la existencia.
Me hace pensar en aquellos que se quedan como inertes; muchas veces en el pasado y no se permiten a sí mismos avanzar positivamente hacia nuevas etapas que seguramente les esperarán con nuevas satisfacciones, nuevas emociones, ilusiones y sorpresas.
Son personas quienes, entre otras cosas, llegan a castigarse a si mismas por faltas que creen haber cometido; se imponen penitencias abrumadoras o guardan rencores eternos, engavetan viejas rencillas y esperan sigilosos el "dulce" momento de una venganza que, quizás, nunca llegue. Con esto, manchan su corazón de odio y, aunque nunca hagan nada, lo inhabilitan para volver a amar, para darse nuevas oportunidades y hasta perdonarse a sí mismos, dañándose a ellos y sólo a ellos, con una actitud que los carcome por dentro y los va consumiendo poco a poco.
También se da el caso de aquellos quienes, sencillamente, se olvidaron de vivir; se conformaron con respirar el mismo aire cada mañana y observar la puesta de sol desde el mismo balcón. Para ellos, el tiempo también se detuvo como está detenido para quienes renuncian al amor y la posibilidad de ser felices.
Afortunadamente, algunos reaccionan en algún momento; se dan cuenta que la vida es hermosa y vale la pena retomar las ilusiones perdidas.
Gracias a Dios, para algunos llega el día de los despertares; de esas ocasiones en las cuales vuelven a abrir sus brazos a la vida, a mirar de frente el sol de cada mañana y respirar el aire puro de la madrugada sintiendo que aún es tiempo, que vale la pena, que no importa cuanto hayan perdido, siempre es oportuno el momento para recomenzar, para levar ancla, para brillar en medio de la noche, para soñar...
Esos despertares, se convierten en rayos de luz que alumbran los corazones más oscurecidos, debilatados por los años en suspenso los cuales, poco a poco, se abren de nuevo a la alegría, a la lucha, al optimismo y al convencimiento de que todo lo podemos lograr si realmente lo queremos, porque, sencillamente y como le digo a mis queridos y queridas estudiantes: el límite, es el Cielo...