sábado, marzo 31, 2007

Cuando un amigo se va...Descansa en paz Gustavo


Ayer 30 de marzo, amanecí con la infausta noticia de la inesperada muerte de Gustavo Paz, quien fuera mi amigo y a quien tenía un cariño especial.

Gustavo fue, durante tres años, mi estilista personal cuando conducía mi programa televisivo "Cara a Cara".

En todo ese tiempo, pasé muchas horas, día a día, en su salón de belleza conversando, bromeando, comentando cosas y soñando con realizaciones.

Levantó su empresa de belleza integral con Eloy, su compañero de toda la vida, basada en su talento y visión de un negocio que fue creciendo con proyección internacional.

Era un maestro con el pincel y sus dotes de docente permitieron a muchos formarse para incursionar en tan exigente mercado.

Se preocupó siempre por actualizarse para ofrecerle lo mejor a su clientela y, testimonio de ello, son sus periódicos viajes a Estados Unidos y, recientemente, Europa.

Creó su propia línea de cosméticos e hizo feliz a más de una novia, modelo, quinceañera, entre otras.

Lo que más quisiera resaltar de él, sin embargo, es su humildad y enorme simpatía.

Tenía una risa contagiosa y nunca perdió ese niño que todos llevamos dentro.

Aún recuerdo aquella mañana, en el Hotel El Paseo, donde compartíamos un desayuno ofrecido por un conocido comunicador de la región, a finales de 2001, cuando le propuse que se ocupara de mi estilismo ante el inminente lanzamiento de "Cara a Cara".

Enseguida me dijo que sí; que fuera a la peluquería y todo con una sencillez y don de gente increibles.

Me sentí muy feliz en ese momento y como los ratos de felicidad no son tan abundantes, tendré siempre en cuenta eso para nunca olvidarlo.

Mis palabras, ahora, son para Eloy y para su familia, especialmente para su señora Madre, doña Mercedes quien sufre, inmerecidamente, el dolor más grande que puede sentir ser humano alguno: la muerte de un hijo.

Que Dios les conceda el consuelo que necesitan para seguir adelante.

De mi parte, les envío muchas bendiciones y a Gustavo le digo, dondequiera que esté, que Dios es un ser bueno y misericordioso quien, estoy segura, lo habrá acogido en su seno.

Descansa en paz, amigo. Hasta que volvamos a vernos en la gracia divina.