sábado, enero 21, 2006

En la quietud de la noche


Hoy es viernes y decidí­ quedarme en casa porque no estoy de ánimos para salir. A veces una quiere disfrutar la maravillosa experiencia de disponer de la casa sólo para una.
Mientras, he estado pegada a la computadora trabajando en la terminación de un libro (la corrección de los aportes, entre otras cosas) y charlando eventualmente, con aquellos que se asoman a la ventana de mi messenger.
Sin querer, me doy cuenta que esto de la tecnologí­a es casi como un milagro.
En 1985, año cuando me gradué, tuve que pasar todo el mes de agosto redactando mi tesis de grado a mano...sí­, como se lee.
Luego, la encomendé a una señora que se dedicaba a transcribir escritos, con una máquina eléctrica que, para la época, era una bendición.
La cuestión es que la señora lograba tipear 100 pá¡ginas al dí­a...
Por fortuna terminó a tiempo y ese octubre de 1985 me comvertí­ en una nueva profesional del paí­s.
Pero, volviendo al asunto de la tecnologí­a, lo traí­a a colación porque ella nos ha cambiado la vida a más de uno.
Por no decir más, esto de poder trabajar con la comodidad de una computadora, accediendo a la red a través de una conexión de alta velocidad, en un lugar apacible, adecuado, agradable...¡por favor! creo que es lo mejor que pudo pasarme.
Disfruto mucho trabajar pero más a sabiendas que existen tantas innovaciones tecnológicas que nos apoyan al respecto.
Siendo una académica, me muero por esas ayudas: ya dije, la computadora, el pen drive, la internet y como simple persona, la televisión por cable, el celular, el microondas, el MP3, entre tantas otras facilidades de la vida de hoy.
Confieso que soy una romántica sensiblera a veces, y, en ocasiones, desearí­a regresar el tiempo y haber vivido en otras épocas, pero cuando ¡ay! me acuerdo de la falta de tecnologí­a de ellas, sonrí­o y me digo a mí­ misma....no...que va...mejor me quedo aquí­.
En todo caso, siempre podré disfrutar de esa hermosa pelí­cula "somewhere in time", que nombraron en español: "Dile al tiempo que vuelva", con Seymor y Reeves, que me encanta, no sólo por esa fantasía que todos tenemos de regresar al pasado, sino por lo que significa ver una historia dedicada a esos amores que son capaces de traspasar el tiempo.
En fí­n...fí­jense lo que hace un viernes, sola en casa, en la quietud de esta noche que me guardé sólo para mí­.