miércoles, marzo 29, 2006

Segundas oportunidades...


Después de varios días de ausencia, siento de nuevo la inquietud de escribir; esta vez, sobre todos esos casos en los que la vida pareciera habernos arrebatado el derecho a disfrutarla plenamente, cerrándonos todos los caminos. Y digo pareciera, porque, en lo particular, yo sí creo en las segundas oportunidades; ésas que se nos presentan para decirnos que siempre hay una nueva posibilidad de emprender el camino...por vías diferentes si es preciso.
Días atrás leía, con gran estupor, como era desalojado de su vivienda por más de quince años, junto a su mujer e hijos, quien fuera uno de mis compañeros del colegio, allá por la década del ochenta. Sin contemplaciones de ningún tipo, Franco fue expulsado a la calle, sin siquiera tomarse en cuenta la presencia de niños en su entorno familiar. Mi amigo también fue despedido de su trabajo, donde había hecho carrera y con el cual mantenía su pequeña familia.
Como él, miles de venezolanos; muchos de ellos aún improductivos, para quienes pareciera que la vida les hubiera arrancado hasta las ganas de seguir.
Bueno, amigos, yo les digo que no se dejen derrotar por el enemigo. Quien gobierna este mundo, a través de sus secuaces, seguramente estará feliz de verlos caídos, a merced de la autocompasión.
¡Nada de eso!
¡La dignidad no puede arrebatárnosla nadie!
Por eso, sí hay una segunda oportunidad para ustedes. Levántense, anden, -como Lázaro-, y enfréntense a la nueva realidad con la mejor disposición para el triunfo, por encima del mal.
Dios nos dio muchos dones. Si es necesario desaprender para aprender de nuevo, hasta de nosotros mismos, ¡hagámoslo!...¿por qué no?
Nada en la vida es para siempre, así que es mejor no aferrarnos a nada y estar preparados para los cambios cuando estos sucedan.
A veces, la vida, por homeóstasis, nos da el empujoncito que necesitamos para emprender nuevos caminos y redescubrirnos a nosotros mismos.
Por otra parte, también meditaba sobre las segundas oportunidades en el amor.
Existen personas quienes, por desgracia, han perdido de diversas maneras esa persona especial y amada. Bueno, ni siquiera en eso la vida nos promete un camino cubierto de flores. En ocasiones, nos toca lidiar duramente con los sentimientos y encarar situaciones en las que la soledad aparece acompañada de una profunda sensación de desconsuelo.
No obstante, yo vuelvo a decir, ¡alegraos!, porque: ¡hay segundas oportunidades!
El amor y nuestra capacidad de amar no termina en la figura de una persona determinada. Para que el alma sane, debemos mantenerla abierta a la posibilidad de amar nuevamente. El amor es una extraña pero deliciosa sensación de plenitud que puede aparecer en cualquier momento, sólo y siempre que estemos dispuestos a aceptarla en nuestros corazones con gratitud, con esperanza, con alegría, con ilusiones y deseos de convertirla en energía positiva para nuestras vidas.
El amor en sí mismo es una buena razón para dedicar nuestras vidas a cuidar la de otro, en un acto de desprendimiento total.
Amar es tener la capacidad de ser verdaderamente generosos con los demás, pero sin olvidarnos de ser generosos con nosotros mismos, porque no podemos, ni debemos sustraer de nuestras opciones de vida, la oportunidad de amar nuevamente.
¿Cuándo es el tiempo justo para amar de nuevo?
Bueno, aunque no hayan respuestas definitivas, creo que el tiempo justo es cuando el corazón así lo pida; cuando éste lo necesite, cuando hayan sanado las heridas y estemos dispuestos a defender nuestro derecho a ser felices, porque el tiempo de vivir es corto y las horas, pasan rápidamente.
Tiempo de nacer...tiempo de crecer....tiempo de amar...antes que morir por dentro.
Nada ni nadie es tan importante como para que nos robe nuestras segundas oportunidades de amar....
No es que haya garantías de algún tipo, pero no podemos, ni debemos, ni sería justo, negarnos a ser felices.
Otra situación en la que sentimos que la vida pudiera haber terminado, es cuando nos enfermamos y quedamos con alguna de nuestras capacidades disminuidas.
Bueno, igual como una vez le dijera quien fuera la esposa de Christopher Reeves a éste, recién sufrido el accidente de equitación que lo dejera cuadripléjico, "aún eres tú", yo también les digo que, pase lo que pase, lo que somos no es lo que vemos por fuera, sino un conjunto armonioso de facultades, habilidades y fortalezas que son, ante todo, espirituales.
Nadie dijo nunca que la vida fuera fácil, pero lo más hermoso que ésta tiene, es lo muy preparados que nos hizo Dios para entenderla, para asumirla, para darle la cara y luchar por ella.
Si aun nos quitaran las extremididades, siempre nos quedarían nuestras mentes y nuestros corazones latiendo al ritmo de cada nuevo amanecer.
Siempre hay segundas oportunidades.
El tiempo es el ahora. Ayer es tan sólo un recuerdo; mañana no existe y el presente, el hoy, el "en este momento" es lo único palpable que podemos tomar entre las manos para hacer con él lo que decidamos que es lo mejor para nuestras vidas. De cada uno depende no desperdiciar el tiempo...efímero...esquivo...sentencioso.
Usemos nuestras segundas oportunidades...es cuestión de decirnos "sí" a nosotros mismos. Les deseo éxito. Yo creo en ustedes.