domingo, febrero 10, 2008

Makeover


El título que he escogido para esta nueva entrada después de tanto tiempo sin escribir, no ha podido ser mejor: "makeover" ó cambio, transformación en español, es lo que siento que me ha sucedido en el último año y en mi opinión, los cambios son siempre buenos.

Lamentablemente, la mayoría de las personas suele sentir temor ante lo nuevo que se les presenta y, en consecuencia, se resiste a aquello que desconoce.

El temor, como regularmente ocurre, limita las oportunidades e impone obstáculos que quizás sólo existan en nuestras mentes; así que lo que hay que hacer es empezar a tener confianza en nosotros mismos y despojarnos de las ataduras que nos impone el miedo a ser verdaderamente felices.

Ahora bien, quizás esas transformaciones tan necesarias pasen por la reconstrucción de nuestra imagen o la invención de una que logre equiparar nuestro yo interno con la cara que mostramos a los demás. En otras palabras, es probable que debamos comenzar por renovar nuestra apariencia.

Por ejemplo, si siempre hemos llevado el cabello largo, quizás sea hora que lo cortemos y le demos un color diferente.

Sin embargo, los cambios más significativos deben ocurrir en el interior de una misma y a lo mejor para emprenderlos, haga falta desaprender un poco.

Por lo general, solemos llevar la carga de los paradigmas que hemos adquirido a lo largo de la vida. Esos esquemas mentales filtran todo aquello que nos llega del exterior, dándole un particular sentido. Desgraciadamente, no todos los paradigmas nos permiten alcanzar un estadio de equilibrio y paz espirituales y mucho menos, comprender cabalmente como debemos conducirnos en este mundo.

Por eso, habría que empezar a cuestionar algunos de ellos; incluso, sacarlos de nuestras vidas para reaprender nuevas formas de verlo todo que nos hagan más felices.

No digo que sea fácil pero sí posible. Yo lo hice y hoy en día me siento con más fortaleza para afrontar lo bueno y lo malo, lo simple, lo complejo y hasta mis propias inseguridades.

No intentarlo, sería una pena.