sábado, julio 01, 2006

La albiceleste se fue...pero se fue en la gloria. Dedicado a mi amigo Ricardo.


Es verdad que ayer perdió la albiceleste pero, sólo por esta vez, porque vendrán nuevos mundiales y otras figuras que serán las escogidas por Dios para brindarle grandes satisfacciones al pueblo argentino y a quienes seguimos su selección de fútbol.
La gente pasa, pero siempre habrá otros juegos, otros encuentros, otras ocasiones que disfrutar. Si aun no pudiéramos verlas nosotros, las generaciones por venir las verán. El fútbol queda, la gloria está intacta, los recuerdos seguros en el alma.
Ayer se derramaron muchas lágrimas, pero muchos sentimos orgullo por haber visto esos valientes jugadores dar el corazón por su equipo y por todos los que estaban con él. ¡Ésa es la verdadera victoria!
No son éstas palabras de consuelo; son palabras de cariño que esperen lleguen cargadas de la misma emoción que siento al escribirlas.
Ayer pensé mucho al pueblo argentino; lo pensé en cada jugada, en cada acción, en cada defensa. Ayer, para mí, la distancia se borró. Fue, quizás, esa sensación de proximidad que da este mundo tan globalizado. Sabía que a esa misma hora, estaba viendo exactamente lo mismo que veían mis ojos... Es cierto que algunas fronteras se borran.
Ahora esperaremos el Mundial 2010. Uff...suena lejos pero el tiempo es más rápido que nosotros y, casi sin darnos cuenta, hundidos en nuestras cotidianidades, llegará la oportunidad de volver a hinchar a la albiceleste...a esa gloriosa selección que ayer demostró que se pelea hasta el último pitazo y en el campo de juego, se entrega el cuerpo, el alma y la razón.